De acuerdo al común de las personas, “cybersexo” es toda aquella actividad sexual (implícita o explícita) que se realiza a través de una conexión de internet, según sea en una sala de chat o en una sesión de chat por Messenger.
He recibido consultas de chicas que se quejan de lo morbosos que son “todos los hombres”. Antes de continuar debo corregir, no son “todos” sino “algunos” (aunque cada vez son más).
¿Las razones del porqué los hombres buscan más seguido el cybersexo? Creo que podemos enumerar las siguientes:
- El cybersexo implica un cierto grado de privacidad y anonimato. A menos que una de las personas disponga del software de captura de imágenes o vídeo on-line, la privacidad está casi garantizada
- El cybersexo conlleva una manera gratuita y segura de mantener relaciones sexuales con otras personas, las cuales resultan en muchos casos desconocidas. Ya se imaginarán el peligro que acarrea un encuentro sexual ocasional (piel a piel) con un desconocido. “Una no sabe qué enfermedad se le puede pegar por practicar este tipo de sexualidad indiscriminada” me comentó una conocida y coincido con ella.
- El cybersexo, al igual que el internet y la comunicación on-line va ganando terreno como medio de interrelaciones personales. Lo explicaré de otra manera, antes utilizábamos el correo escrito para comunicarnos con las personas que estaban lejos de nosotros; hoy en día se usa el correo electrónico (e-mail). Los juegos de computador y de otros medios (Play Station, Wii, Nintendo, etc) nos transportan a escenarios futuristas o no y nos colocan en medio de batallas o deportes que quizás en la vida real jamás podríamos ser partícipes.
Algo similar ocurre con el cybersexo. Se va convirtiendo en el medio de este siglo para obtener placer sexual.
En otras palabras, el hombre o la mujer que practica el cybersexo se libra de posibles enfermedades venéreas o simplemente problemas a futuro, claro que lo único a que debe renunciar será quizás a aquello que hace maravilloso el sexo, esto es: el contacto piel a piel. Aunque esto, a muchos pareciera no importarle.